Es por eso que las Cofradías deben valorar la importancia del sacerdote y el papel central, que debe desempeñar, no sólo con una estima afectiva sino sobre todo en su papel de “doctor de la fe”. El sacerdote no es un convidado de piedra entre los cofrades. Es el que preside, convoca y guía en nombre de Cristo a la comunidad cristiana.
El papel de los seglares no debe ocultar nunca el ministerio absolutamente irreemplazable de los sacerdotes en la vida de las Cofradías. Se corre el riesgo de que un mal entendido papel de los laicos en las Cofradías, pueda ofuscar la imagen del sacerdote que como hombre de Dios y de la Iglesia guía una comunidad.
En muchas ocasiones, sobre todo cuando las Cofradías pertenecen a una Parroquia, como es el caso de la mayoría, el Párroco-consiliario habrá de velar, para que se inserten en el conjunto de la Parroquia, sin dar lugar a que una falsa autonomía, en aras de unos pretendidos orígenes, pueda convertirlas en elementos extraños a la comunidad de fieles de la Parroquia .
La función del sacerdote en las Cofradías no es la de mero servidor para los actos de culto, ni la de promotor de toda actividad, sino la de representante de la jerarquía dentro de los límites de su misión, para impulsar y fomentar la dimensión espiritual, formadora y de testimonio cristiano”. “Puede y debe participar en todas las reuniones generales y de la Junta de Gobierno. Deberá ser oído en todo y dar su Visto Bueno en lo referente al culto, a la formación cristiana de los cofrades y a las obras de caridad” .
Si los jóvenes de nuestras Cofradías, que son muchos, ven así su sacerdote, podrán sentir el deseo de llegar a serlo ellos también; pero si el papel del sacerdote no está claramente definido y reconocido, ¿cómo podrían sentir el deseo de llegar a ser sacerdotes?
Silvestre del Amor García
Delegado Diocesano de Cofradías y Hermandades |