Peregrinación a Mula

   En un pueblo tan pequeño como Ricote, gran parte de los actos o actividades que en él se desarrollan giran en torno a la religión. Por ello, tras la "iniciativa de un grupo de jóvenes de la cofradía Virgen de los Dolores y San Juan, con el objetivo de potenciar la participación de los jóvenes en actos que no sólo consistan en el tópico de salir los fines de semana, tomarse unas copitas e irse de fiesta; se llevó a cabo una actividad de gran trascendencia en la religión cristiana "La Peregrinación". Peregrinos en Mula
En este caso no se trataba del “Camino de Santiago", sino de la festividad del Niño de Mula, de la cual gran parte de los ricoteños somos muy devotos. En tal festividad numerosos grupos de toda la diócesis se ponen en camino durante toda una noche para que al despuntar el día 'el Niño' nos encuentre a sus pies. Sin perder la costumbre y como siempre, se inicia cada acto rezando una oración antes de iniciar el camino, para que Dios nos acompañara en todo momento. Contarlo parece muy fácil, pero diríamos que es un sacrificio bastante grande, para unos pies que no están acostumbrados a grandes distancias, el soportar 25 kilómetros del tirón sin entrenamiento previo.
Todos pensábamos que no íbamos a llegar a la hora prevista, que nos cansaríamos demasiado, que no íbamos a aguantar o incluso llegamos a pensar que el trayecto sería demasiado largo, pero mereció la pena: ni el cansancio, ni las cuestas, ni los duros caminos, ni las ampollas en los pies, hacen que el cuerpo desista ante dicha devoción.
Lo que en un momento parece ser duro y pesado, sufre un giro impresionante; cuando te encuentras a los pies del milagroso Niño y le pides, entre otras cosas, que te permita repetir lo vivido muchos años más. Una vez acabada dicha experiencia, el sueño y el cansancio se apoderan del cuerpo, pero no de la ilusión de volver a realizarlo.

   Jose Moreno y Alodía Gambín